Política y regulación
Informe de CrowdStrike vincula a hackers norcoreanos con la mitad de los hackeos en EE. UU.
CrowdStrike informa que hackers norcoreanos que se hicieron pasar por trabajadores remotos de TI representaron casi la mitad de todas las intrusiones manuales (hands-on-keyboard) documentadas en empresas tecnológicas de EE. UU. durante el último año.
Un nuevo informe de la firma de ciberseguridad CrowdStrike revela que los operativos norcoreanos se han convertido en una fuente significativa de ciberintrusiones en todo el sector tecnológico. Según el informe, que cubre el período de abril de 2025 a mayo de 2026, un grupo de hackers norcoreanos conocido como Famous Chollima representó el 47% de toda la actividad respaldada por el Estado dirigida al sector tecnológico. CrowdStrike descubrió que estos hackers, haciéndose pasar por trabajadores remotos de TI y reclutadores en línea, representaron alrededor de la mitad de todas las intrusiones manuales documentadas en empresas tecnológicas de EE. UU. durante el último año. La firma rastrea estas intrusiones manuales porque representan a hackers humanos reales que realizan actividades cibernéticas maliciosas y evasivas, en lugar de malware automatizado que las herramientas de seguridad tradicionales pueden detectar. Estos ataques suelen comenzar con credenciales robadas, seguidos del abuso de herramientas legítimas ya presentes en los sistemas del objetivo para mantener un acceso persistente.
Estos operativos llevan a cabo actividades cibernéticas maliciosas y evasivas al postularse para puestos remotos en empresas tecnológicas de EE. UU., Europa y Asia bajo falsos pretextos. Para eludir los controles de seguridad, los hackers utilizan inteligencia artificial para generar imágenes deepfake en tiempo real para suplantar rostros. Combinan estos deepfakes con documentos de identidad fraudulentos, como pasaportes y licencias de conducir robados, para hacerse pasar por ciudadanos extranjeros, lo que les permite eludir las sanciones impuestas por Occidente y las Naciones Unidas. Una vez contratados, los hackers obtienen un salario de las empresas que infiltran, el cual es redirigido al régimen de Kim Jong Un, mientras roban simultáneamente propiedad intelectual e información corporativa confidencial. Cuando son descubiertos, los operativos a menudo amenazan con exponer los datos robados a menos que la empresa pague un rescate.
Más allá de la extorsión corporativa, los hackers apuntan a desarrolladores de blockchain para robar criptomonedas, que el régimen de Kim Jong Un utiliza para sortear su incapacidad de acceder al sistema bancario occidental. Los fondos robados se utilizan para financiar su programa de armas nucleares. La escala financiera de esta actividad es sustancial; Corea del Norte ha obtenido miles de millones de dólares en criptomonedas robadas a lo largo de los años, incluidos alrededor de USD 2000 millones solo en 2025.
Por qué importa
Este informe destaca un cambio crítico en la guerra cibernética, donde actores respaldados por el Estado están utilizando la cultura del trabajo remoto como arma para infiltrarse en empresas tecnológicas occidentales. Al conseguir empleos legítimos y robar activos digitales, estos operativos eluden las sanciones internacionales para financiar directamente la proliferación nuclear.